domingo, 5 de enero de 2014

sábado, 4 de enero de 2014

Videoblog Laia Sanz en el Dakar 2014 - Día-1

¡Hola a tod@s desde Rosario! Ésta es la primera entrega del videoblog que voy a intentar hacer durante el Dakar, si internet me deja, claro ;) Hoy por fin pasamos por el podium de salida... ¡¡¡¡Ya tenemos ganas de que esto empiece, aunque será muuuy duro!!!!



miércoles, 30 de octubre de 2013

Discurso en la entrega de medallas de la Real Orden del Mérito Deportivo



Recibir la Medalla de Oro del Mérito Deportivo es un gran honor, no cabe duda. Es una señal de que lo estás haciendo bien y ayuda a seguir peleando. Porque no es fácil ser deportista, nada es fácil en esta vida, sobre todo cuando compites por ser el mejor. ¿Os imagináis ser el mejor médico del mundo, el mejor profesor, el mejor cocinero...? Medirse con los mejores, sea cual sea la especialidad, implica sacrificio, disciplina. Es una competición constante ante los rivales y una lucha sinfín contra uno mismo.

Sólo nuestros familiares y amigos más cercanos son conscientes de qué dejamos en el camino. Nuestra apuesta es siempre a cara o cruz. Invertimos todo nuestro esfuerzo por un sueño, por una pasión, por una forma de entender la vida. No se trata sólo de ganar. Vencer es importante, sí, casi imprescindible en muchos casos, pero no a toda costa. Triunfar significa ir con la cabeza bien alta; saber que lo diste todo; que jugaste limpio; que hiciste todo lo que debías; que aún así, no siempre venciste; y que siempre, siempre, hay algo que puedes mejorar.

Somos así, inconformistas por naturaleza. Eso es lo que nos define, lo que nos espolea para seguir caminando por la senda de la excelencia.

Solemos pensar que esa excelencia deportiva va asociada a nombre masculinos, pero ahí están las chicas de la natación, waterpolo, Vela, Taekwondo, baloncesto y tantos otros deportes para demostrar que algo ha cambiado en nuestra sociedad. Pero no podemos acomodarnos -ya sabéis, somos inconformistas-, los éxitos no son fruto de la casualidad y sólo se pueden dar cuando se juntan diversos factores. Ese árbol que crece fuerte y decidido -que es el deporte, y especialmente el deporte femenino-, se debe regar y mimar de vez en cuando para que siga dando sus frutos.

Regar significa cobertura mediática, apoyo institucional, dar facilidades. Mi deporte, los deportes de off-road, en general, siguen limitados por una ley de montes que nos impide entrenar con normalidad. Debemos arreglarlo entre todos para que los jóvenes de hoy puedan ser los campeones de mañana. Regar significa también mecenazgo y, como no, patrocinio. No somos un fondo perdido. Los deportistas devolvemos parte de nuestro sacrificio y esfuerzo a la sociedad y a los patrocinadores, lo multiplicamos en imagen, valores y difusión. Por eso, nuestra relación es simbiótica: nos alimentamos los unos de los otros y ganamos todos. Pero no son tiempos fáciles para el patrocinio deportivo. Por eso, todos y cada uno de nosotros estamos infinitamente agradecidos a aquellas empresas y empresarios que apuestan por nosotros. Sonará a frase hecha, pero es tremendamente cierta: sin ellos, nada de esto sería posible.

Por último, quiero acordarme de una persona. Una mujer que ya no está con nosotros pero que todos tenemos muy presente, una deportista que quiso cumplir un sueño en un mundo muy difícil, una luchadora que se convirtió en una gran ejemplo para todos. Cuesta mucho asumir la pérdida de María de Villota, así como la de tantos otros deportistas y, especialmente, pilotos que nos han dejado. Es el altísimo precio que nunca habría que pagar por hacer lo que hacemos y una muestra extrema de hasta donde puede llegar nuestra pasión.



sábado, 19 de enero de 2013

Satisfecha de acabar mi tercer Dakar

Se acabó el Dakar…y con susto. La moto sufrió un problema al final y me costó completar el enlace hasta Santiago. Esta es la prueba de que este rally no se acaba nunca. Mira que ya había llegado hasta el final de la especial y parecía todo terminado.

Me voy a casa con la satisfacción de poder decir que he acabado los tres Dakar que he hecho. Estoy muy contenta con mi primera semana especialmente, que fue cuando no sufrí ningún problema mecánico.
En esta edición pensaba acabar entre los 25 mejores y pensaba que podía hacerlo, pero no fue posible por los problemas que tuve en el día fatídico con el pulverizador del aceite. Luego los arrastré el resto de la prueba.

Tengo que admitir que he acabado destrozada. El primer año acabé muy cansada físicamente, en cambio, este año lo estoy psicológicamente. Pasar una noche entera fuera del campamento es muy duro. De todos modos, estoy satisfecha porque he mejorado mi pilotaje. No he cometido errores en la navegación. De hecho, he comprobado que ahora voy mejor en lo que a este punto se refiere.

Ya sólo queda pensar en 2014, en volver y en hacerlo mejor. También en prepararnos aún mejor. El trabajo que hicimos es bueno y hay que seguir en esta misma línea.


viernes, 18 de enero de 2013

Aún van a pasar cosas extrañas

He ido muy bien. No he corrido mucho. Había rectas muy rápidas y tampoco quería fastidiar nada. También había un tramo de dunas que era complicado porque debías estar muy atenta a la navegación, pero se me ha dado muy bien y eso que no me gustaba demasiado la etapa. He encontrado mucha gente perdida que había salido detrás de mí y luego me pasaban en los tramos más rápidos.

La especial era muy larga y hasta se me ha hecho aburrida de lo rápida que era. Los primeros cien kilómetros eran sólo de dar gas a fondo en una recta, parecía una carretera. Y los  últimos, también. Sólo las dunas eran bonitas. 

Parece lo típico, pero es verdad: el Dakar no acaba hasta que llegas. Lo he podido comprobar porque me he encontrado a gente que se había quedado tirada con problemas, como Duclos o Caselli. Al final, hasta los que suelen estar delante tienen dificultades.

Estamos a un día del final y pasan cosas. Aquí, hasta que no llegas a la última meta nada está hecho. Por eso no me confío de cara a la última etapa, que, además, es muy larga. 

Otros años, las dos últimas jornadas o las dos primeras son más relajadas. Este año no ha habido relax. La etapa de ayer tenía trampa. Había sitios para perderse. Estoy segura de que hoy pasará algo extraño con alguien.


jueves, 17 de enero de 2013

Música para no dormirme sobre la moto

Estoy muy contenta con mi etapa. Era una jornada con mucha arena, que es donde peor lo había pasado en las anteriores ediciones, y la verdad es que me ha ido muy bien. Es curioso porque no he entrenado mucho este aspecto todo el año, pero no estoy teniendo problemas con la arena. Seguro que la moto, que ha mejorado, también ayuda.

He ido a un ritmo rápido, pero tranquilo, seguro. Tampoco me he perdido en ningún punto. Este año estoy muy contenta con mi navegación. Está claro que me gustaría abrir pista porque es donde se aprende más, pero, igualmente, no me pierdo. Es algo en lo que noto que he mejorado. 

Lo más fatigoso del día fue, de nuevo, el enlace. Eran casi 400 kilómetros antes de comenzar la especial cruzando los Andes. Salimos de noche y hacía mucho frío. Se me congelaban los dedos en el manillar. No sé exactamente cuántos grados había, pero debían ser muy pocos. Cerca de bajo cero, seguro.

De todos modos, incluso con el frío, te entraba sueño. De nuevo por el madrugón y también por la altura a la que estamos. Yo sigo arrastrando algo de cansancio de los dos días malos que tuve y mi remedio es ponerme la música a tope. Escucho de todo, especialmente, algo que me sepa porque voy cantando por debajo del casco. Es la mejor manera para no dormirme y hoy por hoy me funciona.
 

miércoles, 16 de enero de 2013

Por fin volví a correr de verdad

Afortunadamente pude descansar algo después de los dos últimos días de locos que había vivido. De todos modos, por mi mala clasificación de la jornada anterior, salí la última. Por eso tuve que ir remontando mucho. Poco a poco, fui adelantando a muchísima gente. Incluso llegué a alcanzar a gente que va más o menos bien en la general, así que por esa parte estoy bastante satisfecha.

Para ayudarme a pasar me vino muy bien que no hubiera polvo en suspensión como el día anterior. También, que los veía de lejos y me servían de referencia. Sabía que era una etapa corta, con lo que quería correr un poquito más para llegar pronto. He logrado poner un buen ritmo, lo que es importante. Me lo he vuelto a pasar bien. Ya era hora de que por fin pudiera volver a correr de verdad.

La dificultad ha estado en la lluvia. Caía muchísima agua al principio. Por suerte hemos podido pasar un par de puntos en unos ríos sin excesivas dificultades. Eso ha hecho que hubiera algo de barro, pero tampoco tanto. Hemos tenido fortuna en ese sentido porque saliendo tan atrás las rodadas me podrían haber complicado mucho el paso.

Igualmente hacía mucho frío. No sé si es por el cansancio acumulado de los últimos días o por la lluvia, pero ya llegué al comienzo de la especial destemplada. Estaba congelada. Luego, al correr me fui calentando. Lo mejor es que pude volver a ir fuerte y recuperar sensaciones.